Qué analiza un banco antes de financiar mi empresa
Una empresa puede tener beneficios y, al mismo tiempo, sufrir tensiones de tesorería.
Sucede con frecuencia en negocios que deben pagar nóminas, proveedores, impuestos o mercancía antes de cobrar a sus clientes. La empresa vende, crece y aparentemente funciona bien, pero necesita liquidez para mantener su actividad.
Cuando solicita financiación de circulante, el banco no se limita a comprobar cuánto factura. Analiza si la empresa genera suficiente dinero, cómo administra su tesorería y si podrá devolver la financiación solicitada.
Los ratios de liquidez son una parte importante de ese análisis, pero no son el único elemento que determina la decisión.
¿Qué son los ratios de liquidez?
Los ratios de liquidez miden la capacidad de una empresa para atender sus obligaciones a corto plazo.
Permiten responder a una pregunta básica:
¿Dispone la empresa de suficientes recursos a corto plazo para pagar sus deudas más próximas?
Para calcularlos se utilizan principalmente estas partidas del balance:
- Activo corriente: clientes pendientes de cobro, existencias, bancos y otros activos que previsiblemente se convertirán en dinero durante los próximos doce meses.
- Pasivo corriente: proveedores, impuestos, cuotas de préstamos y otras obligaciones que deben pagarse en ese mismo periodo.
Ratio de liquidez general
La fórmula es:
Ratio de liquidez = Activo corriente / Pasivo corriente
Ejemplo
Una empresa presenta:
- Activo corriente: 300.000 euros.
- Pasivo corriente: 200.000 euros.
Su ratio de liquidez será:
300.000 / 200.000 = 1,50
Esto significa que dispone de 1,50 euros en activos corrientes por cada euro de deuda a corto plazo.
Como referencia general, un resultado superior a 1 indica que el activo corriente supera al pasivo corriente. Sin embargo, no existe una cifra válida para todas las empresas. El resultado debe interpretarse según el sector, el ciclo de cobro, la calidad de los clientes y la composición del activo.
Un ratio aparentemente elevado también puede esconder existencias difíciles de vender o facturas con pocas posibilidades de cobro.
Ratio de tesorería
Este ratio elimina las existencias porque no siempre pueden convertirse rápidamente en dinero.
La fórmula es:
Ratio de tesorería = (Activo corriente − Existencias) / Pasivo corriente
Ejemplo
Tomemos la empresa anterior:
- Activo corriente: 300.000 euros.
- Existencias: 120.000 euros.
- Pasivo corriente: 200.000 euros.
El cálculo sería:
(300.000 − 120.000) / 200.000 = 0,90
Aunque su ratio de liquidez general era de 1,50, al descontar las existencias observamos que solo cuenta con 0,90 euros de activos líquidos por cada euro de deuda a corto plazo.
Esta diferencia puede ser especialmente importante en comercios, empresas distribuidoras o negocios con mucho stock.
Ratio de disponibilidad inmediata
Este indicador mide la capacidad de pagar las obligaciones próximas utilizando únicamente el dinero disponible.
Ratio de disponibilidad = Efectivo y bancos / Pasivo corriente
Si la empresa tiene 30.000 euros disponibles y 200.000 euros de pasivo corriente:
30.000 / 200.000 = 0,15
Esto no significa necesariamente que la empresa sea insolvente. Puede cobrar facturas durante las próximas semanas. Sin embargo, muestra que depende de que esos cobros se produzcan en el plazo previsto.
Fondo de maniobra
El fondo de maniobra representa la diferencia entre los activos y las obligaciones a corto plazo.
Fondo de maniobra = Activo corriente − Pasivo corriente
Siguiendo el primer ejemplo:
300.000 − 200.000 = 100.000 euros
La empresa cuenta con un fondo de maniobra positivo de 100.000 euros.
No obstante, un fondo de maniobra positivo no garantiza por sí solo una buena posición de tesorería. Es necesario analizar qué parte corresponde a dinero, clientes cobrables o existencias.
¿Qué valora realmente un banco?
Los ratios permiten obtener una primera fotografía, pero una entidad financiera analiza muchos más aspectos antes de aprobar una operación.
1. Capacidad real de devolución
El banco quiere comprobar que la empresa genera caja suficiente para atender la nueva cuota.
Por eso analiza:
- Ventas y evolución de la facturación.
- Margen bruto.
- Resultado de explotación.
- EBITDA.
- Flujo de caja.
- Cuotas de financiación ya existentes.
Una empresa puede facturar mucho y generar poca caja si trabaja con márgenes reducidos o soporta una estructura de gastos demasiado elevada.
2. Evolución del negocio
Una cifra aislada aporta poca información. La entidad comparará normalmente varios ejercicios y el avance del año actual.
No genera la misma lectura una empresa que factura dos millones de euros y está creciendo que otra con la misma facturación, pero cuyas ventas y márgenes llevan dos años descendiendo.
El banco busca consistencia y una explicación razonable de cualquier cambio importante.
3. Nivel de endeudamiento
La entidad consulta las obligaciones financieras existentes y analiza cuánto pesa la deuda respecto a los recursos propios y a la capacidad de generación de caja.
También puede consultar la información declarada a la Central de Información de Riesgos del Banco de España, conocida como CIRBE.
Tener financiación no es necesariamente negativo. El problema aparece cuando la deuda está desproporcionada, las líneas se encuentran utilizadas permanentemente al máximo o la empresa necesita nueva financiación para pagar compromisos anteriores.
4. Comportamiento de pago
Los retrasos, descubiertos frecuentes, cuotas devueltas o refinanciaciones recientes pueden perjudicar la valoración.
La forma en que la empresa gestiona sus cuentas transmite tanta información como sus balances.
5. Deudas con Hacienda y Seguridad Social
Estar al corriente de las obligaciones fiscales y laborales suele ser un requisito relevante. Los aplazamientos deben estar correctamente concedidos y ser compatibles con la capacidad financiera de la empresa.
6. Calidad de los clientes y concentración de ventas
Una empresa puede presentar buenas cifras, pero depender de un único cliente.
Si ese cliente representa el 70 % de la facturación, el banco tendrá en cuenta el riesgo que supondría perderlo o sufrir retrasos en sus pagos.
También valorará:
- Antigüedad de los clientes.
- Plazos habituales de cobro.
- Morosidad.
- Contratos vigentes.
- Diversificación de la cartera.
7. Destino de la financiación
Pedir dinero “para tener liquidez” resulta demasiado impreciso.
La solicitud gana coherencia cuando se explica exactamente para qué se necesita:
- Financiar el crecimiento de las ventas.
- Comprar mercancía para una campaña.
- Cubrir el desfase entre pagos y cobros.
- Anticipar facturas.
- Ejecutar un contrato ya adjudicado.
- Atender la estacionalidad del negocio.
La financiación debe corresponderse con la necesidad. Un desfase temporal puede resolverse mediante una póliza, factoring o anticipo de facturas, mientras que una inversión permanente suele necesitar financiación a más largo plazo.
¿Qué documentación conviene preparar?
Antes de presentar una solicitud de financiación de circulante, es recomendable disponer de:
- Cuentas anuales e Impuesto sobre Sociedades.
- Balance y cuenta de resultados actualizados.
- Impuestos trimestrales.
- Relación de préstamos y líneas de financiación.
- CIRBE.
- Certificados de estar al corriente con Hacienda y Seguridad Social.
- Relación de clientes y proveedores principales.
- Previsión de tesorería.
- Explicación concreta del importe solicitado y su destino.
No se trata solamente de entregar documentos. Es necesario construir una explicación financiera coherente.
Un buen ratio no garantiza la financiación
Los bancos no aprueban operaciones utilizando un único indicador.
Una empresa puede tener un ratio de liquidez inferior al deseable y resultar financiable porque está creciendo, cuenta con contratos sólidos y genera suficiente caja. También puede presentar un ratio elevado y ser rechazada porque sus existencias no rotan, sus clientes pagan tarde o su endeudamiento es excesivo.
La pregunta adecuada no es solo:
“¿Qué ratio tiene mi empresa?”
La pregunta verdaderamente útil es:
“¿Qué historia cuentan conjuntamente mis cifras y qué riesgos percibirá la entidad?”
¿Tu empresa necesita liquidez o financiación de circulante?
En Tefinanciamos analizamos la situación financiera de la empresa, el motivo de la necesidad y las alternativas disponibles antes de presentar la operación.
Una solicitud bien estructurada permite elegir mejor la entidad, el producto financiero y el importe que realmente necesita el negocio.
Solicita un análisis previo de tu empresa y comprueba qué opciones de financiación de circulante pueden encajar con tu situación.

