gestionar deudas empresariales

¿Puede una empresa conseguir financiación si tiene deudas con Hacienda o Seguridad Social?

Tener una deuda con Hacienda o con la Seguridad Social puede dificultar considerablemente el acceso a financiación, pero no todas las situaciones son iguales.

El importe de la deuda, su origen, si existe un aplazamiento, la situación económica de la empresa, su capacidad de generar caja y las garantías disponibles pueden cambiar completamente el análisis.

Por eso, antes de solicitar financiación, es importante saber qué situación financiera tenemos realmente y qué alternativas pueden ser viables.

1. ¿Por qué una deuda con Hacienda o Seguridad Social dificulta la financiación?

Cuando una entidad analiza una operación no observa únicamente cuánto factura la empresa.

También revisa su comportamiento de pagos, endeudamiento y capacidad para hacer frente a sus obligaciones.

La existencia de determinadas deudas o incidencias puede provocar que una operación que inicialmente parecía viable sea rechazada.

Por eso es fundamental detectarlas antes de presentar la solicitud.

2. No todas las deudas tienen la misma gravedad

Hay una diferencia importante entre una empresa con una incidencia puntual y un negocio que acumula sistemáticamente obligaciones que no puede atender.

Antes de buscar financiación conviene analizar:

  • importe pendiente;
  • origen de la deuda;
  • existencia de aplazamientos o acuerdos de pago;
  • situación de tesorería;
  • deuda financiera existente;
  • facturación y rentabilidad;
  • capacidad futura de devolución.

La financiación debería ayudar a resolver una situación concreta o mejorar la estructura financiera, no simplemente retrasar un problema que seguirá existiendo unos meses después.

3. ¿Puede ayudar disponer de una garantía real?

En determinadas operaciones, disponer de un inmueble, local, nave, terreno u otro activo puede ampliar las posibilidades de estructurar una solución.

Pero tener patrimonio no convierte automáticamente una operación en financiable.

Hay que estudiar el valor del activo, sus cargas, la cantidad solicitada, la capacidad económica de la empresa y el coste total de la operación.

4. ¿Y si además existen deudas con proveedores?

Una tensión de tesorería puede provocar que la empresa empiece a retrasar pagos a proveedores.

En ese momento es especialmente importante distinguir entre dos situaciones.

Una empresa rentable que atraviesa un desfase temporal de caja puede necesitar una solución de circulante.

Una empresa que pierde dinero estructuralmente necesita primero analizar por qué se produce ese déficit.

Financiar ambas situaciones de la misma manera sería un error.

5. Qué analizar antes de solicitar nueva financiación

Antes de presentar una operación conviene responder con claridad:

¿Cuánto dinero necesita realmente la empresa?

¿Para qué se utilizará?

¿Qué deuda tiene actualmente?

¿Qué capacidad mensual tiene para devolver nueva financiación?

¿Qué ocurrirá con la tesorería después de recibir ese dinero?

Esta última pregunta es especialmente importante.

Conseguir financiación no debería ser el objetivo final. El objetivo es que la financiación mejore realmente la situación de la empresa.

6. Banca tradicional, financiación alternativa y otras soluciones

Cuando existen determinadas incidencias, la financiación bancaria tradicional puede resultar más difícil.

Dependiendo de la situación pueden estudiarse otras estructuras de financiación, operaciones con garantías, financiación alternativa o soluciones relacionadas con el circulante.

Pero que exista una alternativa no significa necesariamente que sea conveniente aceptarla.

Especialmente cuando hablamos de financiación alternativa, hay que analizar cuidadosamente el coste financiero y la capacidad real de devolución.

Antes de buscar financiación, analiza la situación

En Tefinanciamos analizamos cada operación antes de presentarla a una entidad.

Revisamos la situación financiera, la necesidad de capital, las posibles limitaciones y las alternativas que pueden tener sentido para determinar si existe una operación financieramente defendible.

Porque en determinadas situaciones la mejor decisión puede ser buscar financiación.

Y en otras, la mejor decisión puede ser no endeudarse todavía y corregir primero el problema que está provocando la falta de liquidez.

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